08 julio 2012

Literatura



La lectura, es ese bálsamo que hace la vida más bella, más respirable, más soportable y más apetecible, pues hoy se mire donde se mire, se necesita un flotador al que agarrarse y esto que digo y expreso no es una frivolidad, es la realidad de un presente desalentador. Conozco muy de cerca, muy metida en la piel, a una mujer que después de sufrir un ingreso, salió del hospital con ingesta diaria de 20 pastillas, recetadas por su magnífica doctora. Imaginaros el desembolso que ello acarrea, con el momento del actual copago que estamos viviendo, de ahí que opine que la lectura es el mejor refugio, aparte de ser para mí una necesidad como el aire que respiro. En el silencio de la noche, encuentro el momento propicio para saltar a esa isla que me espera en la mesilla de noche, el libro, en estos momentos la isla se llama, “La mujer de Papel”, que en vez de autora, que podría ser más propio, tiene autor. El padre de esta documentada y bella narrativa es Rabih Alameddine, quien se refugia en la protagonista para dar su opinión y decirnos por ejemplo, que Heminguay, esta sobrevalorado y acercarnos a autores tan importantes como Descartes, Spinoza, Nietzche o músicos como Wagner, toda la evolución de la historia de la Mujer de Papel que es una librera, tiene la reflexión de algunos aspectos políticos y un retrato social de la ciudad de Beirut. Hay un dicho de la sabiduría popular que dice: “Somos lo que leemos”, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo. Pues bien amigos estos días, voy refugiada en la sombra y amor de este libro. Y la buena literatura es ese algo que siempre te aguarda, últimamente en mis reflexiones he llegado a la conclusión de que hubiera sido una magnifica librera, pues es un mundo que desde los nueve años me entusiasma y me atrapó. El libro, es ese algo que te aquieta y se entrega como un perrillo, sin juzgarte y por una pequeñez simbólica a cambio. Cuanto me hubiera gustado haber trabajado entre las estanterías repletas de libros de una librería, habría muchas más eficaces que yo, pero más entusiastas, seguro que no…

1 comentario:

Ray dijo...

Tomo nota de ese libro.
Pero tu estás como te gusta, es decir, literalmente rodeada de libros. Me acuerdo de tu biblioteca de la casa de Granda....inmensa, buenísima.
También me gusta tener alguna isla "aisladora" para ir un rato cada día. si es poesía mejor que mejor. Del viaje a Gijón rescaté la primera Antolojía Poética de J.R. Jiménez (que ahora mismo está en mi taller, pero puede estar en cualquier lugar de la casa); librito que me tiene en éxtasis y que alterno con otro: Luz en Tiniebla de Gregorio Cabrera, que cuenta la historia del médico increíble lanzaroteño José Molina Orosa. Ejemplo de hombre con coraje que dedicó su vida a curar a los pobres, así de sencillo.
Trini, un abrazo grande grande.
PD. Tus entradas del blog también son islotes de felicidad.