Las calles, ya lucen vestidas de colores,
anunciando alegres que la Navidad, ya llegó. Estas son fechas muy esperadas y
ansiadas para unos, mientras que para otros carecen de encanto, pues ellos
tienen hoy una realidad nada bucólica y feliz por diferentes razones.

Pero aparte de los menguados ingresos, muchas
personas sienten las navidades como una pesadilla, o por decirlo más suave,
viven con crueldad unos días que se
alegran cuando llegan a su fin, para no tener el recuerdo tan presente de la
falta de los seres queridos. Y también están los que en estas fechas, se ven
obligados a soportar reuniones en las que en vez de correr por encima del
mantel, alegría y ternura, corren las rivalidades, las envidias, dardos y
palabras con segunda intención. En algunos hogares, las peleas, son el plato
principal, ya que muchos olvidan, que los encuentros familiares han de tener
más alimento para el alma, el corazón y la mente, que para el estómago. Claro
que para ello, han de hacer todo el año, ruta de respeto y tener coordenadas de
cariño.
Al menos los meses próximos a la Navidad, han
de estar exentos de críticas, desamor, emociones ponzoñosas y comportamientos
miserables, dejar las zancadillas y rivalidades, en un pozo sin salida y
practicar el buen entendimiento, y si además de hacer, un buen mapa emocional
todo el año, en las comidas y cenas, algunos dejan de luchar por la mejor gamba
o langostino, o la mejor tajada, entonces, es seguro que con menos alimento en
la mesa, las familias, conscientes que por donde entra el alimento, salen todo
el año las palabras alejadas del sarcasmo, agresividad y críticas, recibirán el
mejor manjar, el alimento más nutritivo, el que está lleno de amor y
comprensión.
¡Feliz navidad amigos!
Trinidad Canel.